miércoles, 9 de diciembre de 2009

CUENTO PROPIO

VELO DE NOVIA

Es la primera vez desde que la conoció, que miraba nuestra casa, no lo había hecho antes porque ella jamás se retrasaba a sus encuentros secretos de los miércoles por la tarde, mis padres creían que aprendía bordado en la iglesia del pueblo, pero en esos momentos se escapaban a caminar por el bosque tomados de la mano.

Pero algo terrible sucedió, el mes pasado ella cumplió 18 años, mi padre había prometido su mano a uno de los hijos de un ganadero de la región y pretendía obligarla a casarse.

Hoy, ella irá a la iglesia contra su voluntad y él la perderá para siempre.

Es por eso que él pensó en una solución para evitar su desgracia, se escabulló por la puerta y con precaución llegó a su habitación, ella no estaba, pues debía cumplir con los rituales de una novia en el día más feliz de su vida.

Necesitaba encontrar el velo blanco, y robárselo. Sí, entonces ella no podría casarse, porque la tradición de nuestra familia y toda nuestra descendencia, había sido atribuida a ese anticuado velo de novia que todas las generaciones de mujeres de nuestro apellido, lo habían usado en el día de su casamiento.

Cuando por fin lo encontró, sintió que alguien venía, pensó en esconderse pero no tuvo tiempo, solamente escuchó unos gritos y una voz que le decía:

¡Maldito ladrón!

¿Cómo pudiste entrar a mi casa?

¡Hoy es el día del matrimonio de mi hija y nadie lo va arruinar!

No pudo hacer nada, lo único que sintió fue un golpe en su pecho y el frío de un metal que le provocaba un intenso dolor, entonces unas palabras atravesaron nuestros oídos: ¡NO PAPÁ!

Era ella, mi hermana, que se arrodillaba junto a su cuerpo desesperada, y sobre él, el velo de novia cubierto de sangre que evitaría su matrimonio, pero no su muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario